ARQUITECTURA BIOCLIMATICA
Energía, Medio Ambiente y Arquitectura
Estudios estadísticos demuestran que los países que más energía consumen, son aquellos que tienen mayor esperanza de vida, menor mortalidad infantil, menor analfabetismo, más libertad política, etc. Además existe una relación directa que nos permite asegurar que los países que más energía consumen, son los que mayor cantidad de emisiones de CO2 vierten a la atmósfera (ver www.gapminder.org).
Si enmarcamos esto dentro de un mundo de recursos limitados, llegamos a una contradicción evidente: todo este desarrollo logrado a lo largo del siglo XX, se ha conseguido de espaldas al medio ambiente. Los vertidos incontrolados: a la atmósfera; a las aguas; a la tierra, han provocado el ya conocido cambio climático (grandes nevadas o granizadas; lluvias descontroladas; temperaturas excesivas, tanto en verano como en invierno; etc.), así como también la destrucción sistemática de los recurso naturales.
La respuesta inteligente que debemos dar en este siglo XXI, exige un cambio de mentalidad. No vivimos en un planeta con recursos naturales infinitos. Tampoco se trata de reducir el consumo energético, tal como lo concebimos hoy: se trata de abordar el costo económico, social y medioambiental de la generación de energía, desde distintos frentes.
La Eficiencia Energética.
Buscar una mayor eficiencia de los recursos energéticos que disponemos, entendiendo por eficiencia la relación entre los resultados obtenidos y los recursos utilizados. Esto nos lleva a que las máquinas sean más eficientes (menor consumo de energía para lograr los mismos o mejores resultados). Lo estamos viendo ya en los electrodomésticos y coches clasificados en clases A; A+; etc.
Otro camino es reducir el uso de combustibles fósiles (carbón, petróleo) para la generación de energía, buscando fuentes de energías limpias y renovables (viento, sol, geotermia, etc.)
El Bioclimatismo.
En lo que concierne al diseño arquitectónico, enfrentamos este tema desde tres vertientes:
a) Reducir al máximo las exigencias de energía (limitación de la demanda energética).
b) Diseñar teniendo en cuenta las características propias del clima del lugar, soleamiento, vientos, humedad.
c) Conservar la energía empleada en calefaccionar o refrigerar los ambientes evitando que se escape por paredes, techos, suelos y ventanas, aumentando la capacidad aislante de estos elementos.
Se denomina “arquitectura solar pasiva” aquella en la que el diseño y el uso de los materiales se adaptan perfectamente al clima y la latitud geográfica, sin intervención de mecanismos auxiliares.
Energías Renovables
El empleo de energías renovables, paneles solares para calentar agua o fotovoltaicos para producir electricidad, geotermia (aprovechamiento de la energía de la tierra), molinos de viento para mover generadores de energía eléctrica, pueden sustituir con éxito a los combustibles contaminantes (fósiles, nucleares, etc.)
Estas energías renovables se utilizan para el consumo propio del edificio o incluso para exportar a otros edificios o redes públicas.
La Sostenibilidad.
El uso sostenible de un ecosistema hace referencia al uso que hacemos los humanos del mismo, de forma que éste produzca un beneficio continuo sin comprometer la regeneración natural de los recursos, ni la satisfacción de las generaciones actuales, ni las necesidades y satisfacciones de las generaciones futuras.
Desde nuestra profesión de arquitectos, hablar de arquitectura sostenible implica:
Uso de materiales sostenibles, es decir que tengan un ciclo de vida ajustado al medio ambiente y su capacidad de regeneración. Que requieran bajo consumo de energía para su extracción, fabricación y transporte. Incluso cuando el uso llegue a su fin, que éstos se puedan reciclar para otros usos o incluso ser usados como fuente de energía. Uso de sistemas constructivos y auxiliares con bajo consumo energético. Diseños que requieran bajo mantenimiento, tanto para su funcionamiento como para su conservación. Diseños que, al final de su ciclo de vida útil, puedan ser reutilizados o reciclados.
Conclusión.
Volviendo a la relación gasto de energía / calidad de vida, no se trata de ahorrar (ahorrar es gastar menos) sino de cambiar de mentalidad de cara al futuro entendiendo La Tierra como un organismo del que formamos parte.
El aumento de costo que puede representar una arquitectura eficiente, bioclimática y sostenible, puede oscilar entre un 5 y un 15% del costo tradicional de construcción (el cual se amortiza en pocos años), pero tendremos la seguridad de estar contribuyendo a una mejor calidad de vida, un mejor medio ambiente, en definitiva, un planeta mejor para nosotros y las generaciones venideras.













